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En el tranvía ovárico's Fan Box

enseñando como usar issuu clases de periodismo

Jimmy Hendrix;

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Catálogo La Pomme


En cientos de revistas, libros y programas de televisión se ha hablado mucho acerca del movimiento Hippie. Pero, qué se esconde detrás de esta inclinación pacifista que se catapultó como una de los sucesos más importantes del planeta y que hoy en día, no sólo intransigentes adolescentes con espíritu retro, sino también sociólogos, psicólogos, literatos, periodistas y hasta grandes pensadores, toman el tema enserio? Cabe la interrogante luego de encontrar vastos artículos que rememoran el onírico festival de Woodstock, que tuvo lugar en la granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969. Para ello es preciso dejar al lector una interesante perspectiva de los precedentes que originaron esta corriente llena de flores, pantalones acampanados e hipnótica música, la cual se entregará, éste y los dos días subsiguientes. Aquí la primera.

La prensa mundial lo clasificó como uno de los diez acontecimientos sobresalientes del año 1967. Sin embargo, el fenómeno hippie puede parecer complejo, anacrónico, un poco demente e incluso incomprensible para un espíritu joven o viejo. Y ello es, sin duda, porque esta aventura es la resultante de tres movimientos convergentes, casi específicamente angloamericanos, y, a veces, de orígenes remotos.

La formación místico-química de una tercera fuerza religiosa nacida en los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Una vieja concepción humana: Dios, y una ciencia relativamente nueva: la psicofarmacología (es decir, la utilización de drogas en psiquiatría) van a reunirse con un ardor desesperado. De este acoplamiento, aparentemente monstruoso, surgirá la nueva religión del L.S.D. 25. Y, de ahí que diversas y numerosas discusiones enfrentarán a psicólogos y teólogos; a empiristas y racionalistas.

Como reacción contra la alineación inherente a la sociedad moderna, una renuncia social y política sin violencia, caracterizada por una voluntad de retorno hacia la naturaleza, el amor al prójimo y la pasión por las flores. Esta huida pacifica parece resultar de un profundo desprecio por todo lo que se relaciona con el materialismo puritano e implacable del “American way of life”. Por otra parte, asqueado por el absurdo agresivo de los pueblos occidentales, el hippy se vuelve hacia la sabiduría oriental o en pos de la forma de vida “replegada” de los indios de América.

Por fin, una pequeña revolución artística de carácter popular que marcará esencialmente a la música, la literatura y a la pintura. Cabe destacar que tal revolución ya se había comenzado en los Estados Unidos con la “Beat Generation”, (los escritores y poetas beatniks) hacia 1959.

Dicho esto, a fin de permitir al lector seguir con mayor facilidad el siguiente resumen, pues es más fácil perderse en los arcanos de esta conjura juvenil y ligeramente alquimista, he aquí una breve cronología de los acontecimientos decisivos del movimiento psicodélico:

  • Enero de 1959: un joven doctor en psicología, Timothy Leary, 38 años, origen irlandés, ex católico convertido al hinduismo, entra al Centro de investigaciones sobre la personalidad de la Universidad de Harvard.

  • Agosto de 1960: en Cuernavaca, pequeña ciudad de Méjico, el doctor Timothy Leary aprovecha sus vacaciones para ensayar en su persona los efectos de los hongos alucinógenos de la región. Sabe que estas drogas naturales, según en las obras de Aldous Huxley, provocan en el hombre coloreadas y fantásticas visiones. Conquistado por su propia experiencia vuelve a Harvard con la firme decisión de proseguir sus investigaciones.

  • Enero de 1961: en el transcurso de un simposio titulado: “Control del espíritu humano” que reúne a veintiséis autoridades científicas y literarias en la Universidad de California, el escritor Aldous Huxley reafirma que “ciertas drogas pueden desarrollar, incrementar y ampliar los limites del pensamiento humano”. Teoría ya expuesta en sus dos obras. Un poco mas tarde, Huxley encuentra a Leary. Como era previsible, el anciano escritor y el joven investigador se comprenden casi sin palabras y deciden unir esfuerzos.

  • Mayo y octubre de 1961: Timothy Leary prosigue sus experimentos en Harvard pero, esta vez, haciendo ingerir una droga; la psilocibina, a estudiantes voluntarios. “Los viejos” de la universidad se enojan. Leary y su discípulo, el joven Richard Alpert de 28 años, deben prometer abandonar esos peligrosos trabajos. De hecho, y ello se sabrá más adelante, no solamente no lo hacen sino que emplean una droga mucho más poderosa: el L.S.D. 25 tres letras y dos números que darán la vuelta al mundo.

  • Marzo de 1962: nuevas inquietudes en la Universidad de Harvard. Grupos cada vez más numerosos estudiantes toman L.S.D.

  • Verano de 1962: en California, desde Los Ángeles hasta San Francisco, y sobre todo entre los poetas e intelectuales de la Beat Generation (ya acostumbrados a la marihuana y a la mezcalina), el L.S.D. encuentra una multitud de adeptos.

  • Otoño de 1962: Leary funda su primer movimiento: la I.F.I.F. (la federación internacional para la libertad internacional). Es de esta agrupación que saldrán los primeros hipies.

  • Primavera de 1963: Leary y Alpert se han extralimitado. Son juzgados por sus colegas y expulsados del cuerpo docente de la Universidad de Harvard a pesar de sus protestas. Haciendo uso de su prestigio, Aldous Huxley intercede por ellos; pero será en vano. El gran escritor muere de cáncer el 22 de noviembre de 1963.

  • Año 1964: Leary funda y publica la “revista psicodélica” junto con su amigo Ralph Metzner. Es el primer paso. Antiguos miembros de la Beat Generation como Ginsberg, Schulberg, Burroughs, Ferlenghetti y Zinder se unen a él. Un poco más tarde Leary publicará también La experiencia psicodélica, una adaptación del “Libro tibetano de los muertos” y las “Plegarias psicodélicas” de acuerdo a un texto sagrado chino, el “Tao Te King”. Como este último titulo lo indica, la ciencia ya se ha acercado a la religión. La experiencia de la droga se ha vuelto mística.

  • Enero de 1966: aparecen las siete primeras comunidades hippies especialmente en San Francisco, en los bosques de pinos gigantes de California, y en Nueva York. El hecho de que Leary y sus amigos se encuentren a la cabeza del movimiento no sorprende a nadie.

  • 2 de marzo de 1966: el Presidente Jhonson es notificado de un brutal aumento de toxicomanía entre los jóvenes americanos y pide: "… un aumento más estricto del F.B.I. sobre el tráfico y uso de estupefacientes". Pese a estas medidas aplicadas de inmediato, el fenómeno parece extenderse a todas las universidades.

  • 5 de abril de 1966: el doctor James Goddard, director de la todopoderosa F.D.A.(Food and Drugs administration) envía a los administradores de 2,000 colegios y universidades americanas, una carta de alarma, denunciando esta “muy gran amenaza”. El mismo día, el senador Thomas J. Dodd presenta al senado un texto para “sancionar penas de mayor inflexividad” sobre el mismo tema. Paralelamente, se organizan campañas contra el L.S.D. por tres grandes cadenas televisivas norteamericanas: la A.B.C, la N.B.C. y la C.B.S.

  • 14 de abril de 1966: la firma Sandoz, fabricante del L.S.D. en los Estados Unidos, detiene todas sus órdenes de compra. Sin embargo, un delegado de dicha firma declara con amarga lucidez: “no me sorprendería que hubiera más L.S.D. en las universidades de lo que jamás hemos fabricado”.

  • Abril 1966: estalla el primer drama. Stephen kessler, 30 años, ex estudiante de medicina, es detenido en Brooklyn por dos inspectores de medicina criminal. Se le imputa el cargo de haber degollado a su suegra con un cuchillo de cocina. “He flotado durante tres días con L.S.D”, declara para explicar su crimen.

  • 16 de abril de 1966: los acontecimientos se precipitan. Timothy Leary es detenido en su casa, en Millbrook, cerca de Nueva York. Es, de hecho, su segundo arresto. Corre el riesgo de ser condenado a treinta años de prisión con pena conmutable a una respetable multa.

  • Verano de 1966: durante este verano se realiza una encuesta. los hippies son ahora más de 150,000 repartidos por los Estados Unidos. Las vacaciones no arreglan nada. ¿No es el acaso la pereza la madre de todos los vicios?

  • 19 de septiembre de 1966: el incorregible Timothy Leary anuncia la formación de una nueva religión. Será la “League of Spiritual Discovery” (liga de descubrimiento espiritual) fundada sobre el uso sagrado del L.S.D. esta vez, la ley se ve en aprietos, pues hay precedentes. (En efecto, otra iglesia americana emplea ya la droga…) ¿Se volverá legal el L.S.D. gracias a la religión?”, pregunta la revista “Science”.

  • 20 de septiembre de 1966: los cargos imputados a Leary el 16 de abril anterior, son denegados por la justicia democrática americana. Es la absolución que no deja de producir diversas reacciones en el público.

  • 6 de octubre de 1966: sobre el césped amarillento del Golden Gate Park de San Francisco se desarrolla el primer Love-in (reunión de amor entre seres humanos) de la era hippie. Veintiocho mil grandes flores participan en él.

  • 12 de octubre de 1966: mientras el movimiento hippie sigue desarrollándose, su gran sacerdote Leary es detenido nuevamente al regresar de Toronto, Canadá.

  • 16 de marzo de 1967: el doctor Marmon M. Cohen, acompañado por los doctores Nathen Back y Marinello afirman que el L.S.D. deteriora los cromosomas humanos (peligro de niños monstruosos) y pide con urgencia una orden de detención para esta epidemia religiosa.

  • 17 de marzo de 1967: la respuesta no se hace esperar. Frente al apasionamiento público, el doctor Ditman, de la universidad de California, afirma en el New York Times, que el L.S.D., un medio excelente para luchar contra el alcoholismo y que no tiene nada en común con brebaje diabólico alguno. Alfred Prince, investigador sobre células humanas, reprocha al doctor Cohen de acusar sin pruebas.

  • 25 de marzo de 1967: ya no se habla más de hippies y de L.S.D. a su vez el físico Louria se lanza al contraataque al señalar en el Washintong Post que 130 adictos al L.S.D. han ido a parar a los servicios psiquiátricos del hospital Bellevue durante los últimos dieciocho meses.

  • 29 de marzo de 1967: es menester ayudar a estos jóvenes fascinados por la droga, declara el doctor Duke Fisher, quien estima que un treinta por ciento de ellos esta compuesto por estudiantes.

  • 8 de abril de 1967: una encuesta realizada en la universidad de Princeton parece darle la razón. El 15 % del alumnado reconoce haber ingerido la droga. Un 15 % de confesos pero, ¿y aquellos que no han hablado? La opinión pública se interroga. En las universidades del estado de San Francisco la proporción sobrepasa oficialmente el 35% (en su número del 8 de agosto de 1967, la revista Look mencionará un 50%).

  • 7 de julio de 1967: los hippies son ahora 350.000. Nada parece detener esta progresión numérica. Estudiantes y hasta colegiales se suman a ellos en cuanto finalizan los cursos y, a veces, antes. Sin distinción de clases, los adolescentes se fugan de sus hogares.

    La policía esta al acecho. La revista americana Time consagra (honor excepcional) su tapa a los hippies y les presta intenciones filosóficas y religiosas. Tres semanas más tarde su rival Newsweek se apodera del tema. Es más o menos en ese momento que el hippismo llega, en Francia, a oídos del grueso público. Se debe particularmente a periodistas como Henry Chapier (Combat y Aux Ecoutes) Serge Lenz (Lui) y sobre todo al excelente equipo de la revista Rock and Folk, con Alain Dister y Philippe Rault.

  • Septiembre de 1967: Timothy Leary ha perdido mucha de su influencia y prestigio en el seno del movimiento hippie. Se le reprocha oficialmente su megalomanía y su intransigencia. El cisma no tardará en producirse. En realidad ciertos hipies concientes ahora del peligro, buscan el éxtasis por los medios de experiencia mística. El cambio de actitud de los Beatles quienes, después de haber cantado loas al L.S.D. se han volcado hacia el yoga, no es ajeno a este fenómeno.

  • 6 de octubre de 1967: el fin del movimiento se produce en San Francisco con toda exactitud al año del primer Love-in. Los hippies de San Francisco queman en la plaza pública todo aquello que han amado. Collares, vestidos floreados, revistas y publicaciones psicodélicas, retratos y libros de Leary, etc.

    Los burgueses, los padres y los funcionarios respiran. Pero su alegría es apresurada. La cosa no termina ahí. Un nuevo brote ha nacido espontáneamente de las cenizas de la “Hip Generation”. Es “The Brotherhood of Freemen” (la hermandad de los hombres libres) que un periodista avispado bautiza inmediatamente “Freebie”

    Su nuevo maestro, un sabio hindú de 73 años, Meher Baba, se opone al uso de todas las drogas psicodélicas tan caras a Leary. Algunos freebies le obedecen. Otros no. Pero lo esencial es, la forma de compromiso político más acentuada del nuevo movimiento. Incluye, en ciertos casos, tendencias netamente promarxistas.

  • Enero de 1968: teniendo en cuenta esta nueva ideología, el movimiento freebie ha ampliado considerablemente sus filas. Podrían contarse quizás como simpatizantes a dos millones de jóvenes. Lo cual no es, desde luego, más que un cálculo aproximativo. Al abandonar sus flores y sus campanitas, resulta más difícil localizarlos. Las cosas han llegado a este punto.

Por: Miguel S. Locatelli

Atiborrada de una serie de mitos y creencias, la historia de la música blues ha dado origen a grandes leyendas a lo largo del tiempo, verdaderos protagonistas encarnados en “Blues devils”, como el endiablado Robert Johnson o el mágico y precoz “Sugar Chile” Robinson quien desapareció sin dejar rastro, justo en el clímax de sus infantiles golpes rítmicos en el teclado y sus agónicos gritos bluseros.

Nacido como Frankie Robinson en 1938, este pequeño manojo de dinamita oriundo de la ciudad de Detroit fue uno de los grandes demonios de la música boogie woogie en los Estados Unidos.

Dotado de un gran talento musical, se dice que Frankie Robinson fue el menor de seis hermanos y que comenzó a tocar la clave mientras aprendía a caminar, hasta que cierto día del año 1940 aporreo el piano de la familia para hacer una versión reconocible de la canción “Tuxedo Junction” del famoso trompetista de jazz Erskine Hawkins.

A su corta edad, este terrón de azúcar negra conocido como "Sugar Chile" ganó algunos “Talent shows” y apareció dos veces en emisiones AFRS, cuando sólo tenía 5 años; en una de ellas formaba parte de un trío con Lionel Hampton y en la otra hacía un dueto de piano con Harry “The Hipster” Gibson.

Queda para la anécdota el fracaso que tuvo en su ciudad natal, cuando perdió un concurso de piano boogie woogie, puesto que era demasiado joven para competir oficialmente. Tenía entonces 6 años.

Asimismo, fue el pianista y director de orquesta muy popular en los años 40 y 50
Frankie Carle, apodado “El Mago del Teclado”, quien descubrió al niño prodigio que con sus diminutos dedos negros y excéntrica sonrisa era capaz de hacer delirar a grandes y chicos con temas de su repertorio como After School Blues, Christmas Boggie o Say, Little Girl.

Reclutado por la Casa Blanca

En menos de un año, la carrera del enigmático “Sugar Chile” Robinson subió como la espuma, llegando a tocar en la Casa Blanca donde se escuchaba cada vez más los rumores de que un pequeño niño de color de tan solo seis años tocaba el piano como un viejo de cuarenta.

De esta manera, Sugar Chile junto a la orquesta de Lionel Hampton, considerado el primer vibrafonista del jazz y una de las grandes figuras de los años treinta, deleitó al presidente norteamericano de aquel entonces; Harry truman interpretando la canción que daba título a la película de la MGM de 1946, “No Leave, No Love”, una comedia románica que protagonizaron Van Johnson y Keenan Gin.

Seguidamente los contratos no se hicieron esperar para el pequeño Frankie Robinson, obligado abandonar sus juguetes por incansables horas frente al piano y rodeándose de grandes músicos del jazz y blues como Gene Krupa, Count Basie y Billie Holiday. Fue precisamente con el Basie Sextet y con la apodada Lady Day que “Sugar Chile” filmaría en agosto de 1950 en Hollywood un celebrado corto musical como escaparate de sus éxitos.

Mamá quiero grabar un disco

Fue la compañía Capitol Records, esa cuna de excéntricos trovadores del género musical negro norteamericano y primer sello de la Costa Oeste de los Estados Unidos, la que de inmediato reclutó al pequeño “Sugar Chile” en 1949, dándole o mejor dicho “dándose” la oportunidad de grabar una serie de hits que alcanzaron los primeros lugares de las listas Billboard a finales de ese mismo año.

Ya para las navidades de 1950, la compañía dio origen a la primera edición discográfica de Sugar Chile en Europa. “Christmas Boogie” y “Rudolph The Red Nosed Reindeer” vendieron lo bastante como para dar inicio a una gira por el viejo continente en 1951, logrando un gran impacto en la radio y televisión.

Sus giras posteriores rompieron records de taquilla en todas partes, desde el teatro Regal de Chicago, donde aún ahora se recuerda su clamorosa aparición, pasando por el Blue Note, hasta el London Palladium de Europa en 1951.

Mientras que temas como “Caldonia (What Makes Your Big Head So Hard)” figuraba en el número 14 del ranking, Numbers Boggie coqueteaba cada vez más con la cima jazzística, y para envidia de algunos, logró el cuarto puesto dejando atrás a un logrado Louis Armstrong, quien fuera criticado por aceptar el título de "King of The Zulus" en el Mardi Grass de aquel período.

Cuando el azúcar se acabó

Con tan sólo 13 años y con más experiencia que cualquier “Jazzman” del mundo, la carrera de Frankie Robinson finalizó repentinamente dando origen a una serie de interrogantes que hasta el día de hoy no se han esclarecido.

El último trabajo que dejó, consta de un single editado en agosto de 1952 seguida meses después por una recopilación boogie woogie en un Lp de 10 temas, los cuales se realizaron en 1949 y donde se encontraban también algunas de sus recientes grabaciones. Sin embargo en el año 2003 se reeditó una compilación de CDs, denominados "Clásicos cronológico 1949-52" con 14 singles que recogen la carrera discográfica completa de "Sugar Chile" Robinson, así como también unas cuantas transcripciones radiofónicas y soundtracks de películas.

Ciertos rumores, aseguran que Frankie “Sugar Chile” Robinson subió a escena por última vez en 1957 en el Teatro Apolo de Harlem, aparición que le costo prácticamente el fin de su carrera, debido al incidente ocurrido. Esa noche luego del espectáculo uno de los hombres de limpieza del teatro ingreso furtivamente al camerín del niño para tratar de reunirse con él, clara fue la sorpresa de éste cuando vio al pequeño sostener un cigarro entre los dedos, dando caladas muy ondas para calmar su ansiedad.

De esta manera, cuando en realidad ya había cumplido 19 años, los productores no vieron mejor forma que vender gato por liebre, promocionándolo como un niño prodigio de siete años que tocaba el piano, debido a su baja estatura, lo cual aparentaba que nunca alcanzaría más de metro y medio.

Finalmente la industria del entertainment de los Estados Unidos esta condimentada por niños maravillosos, con una linda sonrisa o con un talento tan precoz que muchos envidiarían tener, pero que luego de tocar la luz resplandeciente del alba caen como moscas y forman parte de algún Talk show gringo. Ese fue el caso de “Sugar Chile” Robinson, hoy psicólogo de la universidad de Michigan en Detroit y pianista de boogie-woogie que el tiempo se ha llevado.

Larga vida al rey!!!

Por: Miguel S. Locatelli

El mundo de la música no ha sufrido noticia similar desde el asesinato del ex Beatle Jhon Lennon. Michael Jackson ha muerto y con él, la máxima estrella musical de los años ochentas y noventas, el último Rey del Pop, y uno de los ídolos mundiales, convertido ahora en el mito y leyenda de la cultura popular.

El día jueves 25 de junio del 2009 será recordado como una de las fechas más negras para la historia de la música; el legendario cantante Michael Jackson, proclamado el Rey del Pop, falleció a causa de una posible sobredosis de medicamentos que le provocó un inevitable paro respiratorio.

Con esta inesperada noticia, el mundo no sólo trataba de asimilar, unas cuantas horas antes, que un ángel llamado Farrah Fowcett escalaba en lo más alto del cielo, sino que también, todos estaban pendientes de algo que parecía una estúpida broma o un rumor mediático.

Hasta que, envueltos de angustia y alimentados por el morbo, todo el planeta retrocedió en un flahsback total, al punto que Elvis, Jannis, Hendrix, Morrison, Lennon y Cobain se sacudían en sus criptas, mientras que el mundo se despojaba de su hipocresía para convertirse en fans de Yacko nuevamente.

El Jakson one

Nacido una lluviosa tarde de verano (29 de agosto de 1958), en el “Memorial Hospital” y poblado de un gran universo musical con ritmos soul, funk y blues, Michael Joseph Jackson fue el menor de los cinco hermanos que formaron aquella divertida banda “The Jackson Five”, titulo con el que fuesen bautizados por la catedral del soul Tamla-Motown.

No tardó mucho tiempo para que el primer sencillo del grupo “I Want You Back” escale en lo más alto del ranking Billboard en 1969, desarrollando un repertorio en base a los estilos R&B, y posteriormente disco.

Sin embargo, luego de una actuación junto a "The Supremes" y de las palabras de la gran estrella de la música negra; Diana Ross, quedo bien en claro quién era la verdadera providencia del grupo: "... Tengo el placer de presentarles esta noche a un joven y gran estrella que ha trabajado en el mundo del espectáculo durante toda su vida y que cuando canta y baila ilumina el escenario: Michael Jackson y The Jackson five".

Sin dejar de lado a los Jackson five y siendo la voz principal del grupo, el pequeño Michael se disparó como solista en 1972, con el álbum “Got To Be There”, el cual llegó al tope de los rankings estadounidenses con sencillos como “ABC”, “The Love You Save”, y “I'll Be There” logrando ser la primera agrupación de raza negra que atrajo igualmente a la audiencia blanca.

Nace el rey del pop

Si bien en su disco “Off The Wall” (1979) ya había insinuado infecciosas canciones que alcanzaron las antenas musicales de todo el mundo, como “Don't stop till you get enough” y “Rock With You”, fue con Thriller, el disco más vendido de la historia de la música, que llegó a convertirse en un verdadero fenómeno de masas, comparable con una recién iniciada Madona u otra estancada Cindy Louper.

Pronto la actriz estadounidense Elizabeth Taylor no vio mejor calificativo para Michael Jackson que llamarlo “king of pop, rock and soul”, “Rey del pop y de la música soul”, titulo que le valió muchas portadas en revistas nacionales e internacionales, llegando inclusive a editarse veintitrés millones de libros sobre él.

Asimismo, mientras que sus canciones dominan las listas y entregas de premios, sus videos conmocionan a los televidentes, tal es el caso de “Trhiller", un corto de 14 minutos dirigido por John Landis el cual marco una pauta a seguir en la concepción de estos trabajos al incluir todo un guión casi equivalente a un corto de cine.

Por otro lado, en medio de un mundo que se sumergía cada vez mas en la pobreza y la desolación, Michael Jackson, junto a Lionel Richie, lograron reunir a un gran grupo de músicos famosos, entre los cuales estaban importantes nombres como Kenny Rogers, Tina Turner, Billy Joel, Steve Perry, Bob Dylan y Bruce Springsteen, formado especialmente para la ocasión que se denominó Usa for Africa (United Support of Artists for Africa) uno de los continente más devastado por la miseria de sus habitantes.

La canción se llamo “We are the World” y fue la numero uno en ventas manteniendo esa posición durante cuatro semanas en abril de 1985. Además ganó los premios Grammy de Canción del año, Disco del año y Mejor actuación de un grupo. Ese mismo año, “We Are the World” llegó a las tiendas de EE. UU logrando vender 7,5 millones de copias de la primera edición.

Y es que Michael Jackson dedicó gran parte de sus esfuerzos y recursos económicos a la ayuda humanitaria, siendo calificado por el Libro de récords Guinness como el artista que más dinero donó a caridad en la historia, con 300 millones de dólares. Sin embargo el resto del cuento ya la conocemos; traiciones, cirugías, juicios, cirugías, chantajes, cirugías, escándalos y más cirugías. Pero el es el Rey y siempre será el Rey.

El Carlitos Way del Pop

Luego de la fama viene el descenso. Al parecer esta es una regla oficial como la ley de la gravedad, y es que el Rey del Pop saltó de la tarima artística a los escenarios judiciales tras ser acusado de cometer abusos sexuales en un menor de 12 años, y mientras que su hermana, LaToya, lo condenaba públicamente y sus antiguos empleados aprovechaban para vender todo lo que encontraban en el famoso Rancho Neverland, la prensa amarilla mundial hacia su trabajo, condenándolo, crucificándolo y descuartizando cada palabra en su defensa. Pese a ello, Michael Jackson salió a dar la cara proclamando ser inocente.

Hundido hasta los abismos, el Rey ya no se sentía Rey y había perdido la habilidad para hacer música sencilla, contratando a los productores más caros del planeta, detrás de las nuevas tendencias musicales y alquilando durante meses estudios de grabación a diestra y siniestra. Ahogado de pastillas, la vida profesional del arruinado Yacko se alejaba cada vez mas de la escena artística, con deudas hasta el cuello que se convirtieron en puras acrobacias financieras: pedir préstamos para tapar huecos, aliarse con potentados petroleros, hipotecar las joyas de la corona e intentando chantajear -incluyendo manifestaciones- a su discográfica, ya convertida en Sony Music.

Se había convertido en una pesadilla para los que en otro tiempo le admiraron. Y al mejor estilo de Carlitos Way trató de enderezar su vida con la esperanza de que volviera a lo que mejor sabía hacer, una esperanza que algunos situaban en sus anunciados conciertos en Londres, donde a lo mejor aún podía brotar su vieja magia. Pero no llegó a tiempo.

Con todo, blanco o negro, gay o heterosexual, pedófilo o no, el principio del mundo lamenta la pérdida del último Rey del Pop, un Rey bajo las sombras de su clara piel, que logró cambiar la historia de la música y que ahora se ha convertido en la leyenda negra del nuevo siglo.

Por: Miguel S. Locatelli



Uno de los sketchs cómicos más recordados de la televisión peruana, luego de haber vivido largos años de control militar y que surgió entre apagones, paquetazos, leche Enci, dólar MUC, y crisis políticas, fue el de “La banda del Choclito”, memorable recreación delincuencial de El Padrino o Los Intocables, que incidió más en la contracultura y el costumbrismo limeño.

“Panamericana Televisión presenta… La banda del Choclito” anunciaba la voz aguarrientosa de Román “El Ronco” Gamez (más tarde reemplazado por Guillemo Rosini) que continuaba con una serie de apelativos estrafalarios a los integrantes de esta mítica e inolvidable pandilla de ineptos; “Con ustedes… el piojo cruel, cara de guante de box, el terrible gorgojo de quinua, el único delincuente de probeta, el popular juanete de minero… Choclito” seguido por el impresentable Guayabera sucia, el envejecido Mapache que figuraba casi como el mudo Harpo Marx, y el más torpe del grupo; Ojitos lindos.

Asimismo, esta secuencia cómica que se presentaba dentro del menú de nuestro emblemático Saturday Night Live, Risas y Salsas, fue ideada por Álvaro Gonzáles, el popular “Guayabera sucia”, quien propuso a Carlos Velásquez, director y libretista del programa en aquel entonces, crear una banda de asaltantes conformada por una sarta de manganzones y liderada por un minúsculo enano, llamado en la vida real Justo Espinosa, más conocido como “Petipan”.

En cada episodio, La banda del Choclito apelaba al ridículo, a una torpeza única y propia de personajes como Cool Mc Cool o el Chapulín Colorado, sazonado con cierta vulgaridad humorística, a través de fallidos asaltos, resondrones, gritos, chapas y lapos.

Como no recordar las muecas de Pedro “Chino” Yufra, quien encarnaba al aturdido “Ojitos lindos” y su caricaturesca representación como uno de los delincuentes de poca monta, estúpido y en ocasiones inocente hasta el hartazgo, el más callado, taciturno y ojeroso Mapache, personificado por el ya fenecido José María Centurión y el desastrado Guayabera Sucia, interpretado por el menos conocido como pedagogo teatral, Álvaro Gonzáles.

Pero sin duda alguna, esta extravagante banda de hampones no podía ser la misma sin la participación del Choclito caracterizado por Justo Espinoza, el popular Petipan de aquel legendario programa cómico llamado “El Tornillo”, que con su bigotito facho y Puro en mano, sacudía a golpes reales a todos los miembros del legendario grupo de maleantes.

Choclito alimaña y sin mucha maña

En efecto, la temática del sketchs consistía muchas veces en idear un plan para asaltar casas, robar bancos o estafar a la gente, y este siempre estaba a cargo del malhumorado enano, quien arremetía contra sus secuaces, pero de una manera bastante caricaturesca y obvia, cada vez que estos “idiotas” e “imbéciles” (así los llamaba Choclito) terminaban arruinando el maquiavélico propósito.

Ya han pasado más de 20 años desde que la secuencia saliera del aire y forme parte de la biografía cómica televisiva del Perú, la misma que muchas veces esta basada en aquella típica psicología criolla; la de batir al amigo, agarrar de lorna al menos vivo, o simplemente satirizar lo real.

De esta manera, y gracias a la simpleza de los caracteres, La banda del Choclito alcanzó el éxito que tuvo, éxito que paradójicamente nunca benefició a los actores, hoy olvidados en algún rincón del YouTube o en aquellas esporádicas y madrugadoras repeticiones de ese canal que parece caerse a pedazos como el mismo cuerpo de Michael Jackson.

Y es que, en un país donde verdaderas bandas criminales como, los Sánchez Bedón, Momón, los Injertos o los Destructores sembraron la alarma social en los 80tas, la propia ridiculización de estas fue un claro manifiesto cómico que la masa popular acogió en sus televisores National de perillas y antena V.

The Chollywood true history

En la actualidad, de aquellos actores que interpretaron a los personajes de La banda del Choclito se sabe poco o casi nada, después de que el reciclaje criollo de los años posteriores a Risas y Salsas nos invadiera de Paisanas Jacintas y cómicos ambulantes.

Quizá uno de los últimos testimonios televisivos al más fiel estilo de Hollywood True History versión chola sea el del programa Magaly TV, que mostró ya hace algunos años al mítico Justo Espinoza, como un hombre desquiciado, malo, retraído y resentido social y que vivía en un departamento sucio de la unidad vecinal Nº 3, el mismo que se lo había arrebatado a su verdadero dueño, un anciano de buen corazón que lo alojó al enviudar.

Como sea, La banda del Choclito fue un boom, un clásico dentro de otro clásico como lo fue Risas y Salsas, y que tomó por asalto el imaginario de tres generaciones de peruanos, los mismos que reían cada vez que escuchaban frases como; ¡de rodillas!, ¡apa, apa, que me vas a dar! o !ahora.... les voy a dar chocolate! y que hoy, ni el cable satelital ni la televisión digital volverán a transmitir.